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TRASTORNOS

¿QUE ES UNA CRISIS DE ANGUSTIA?

También llamada crisis de ansiedad o ataque de pánico. Este estado se corresponde con la aparición más o menos repentina, muchas veces sin motivo aparente, de una sensación de miedo intenso acompañado de un importante malestar corporal y una serie de síntomas que pueden variar entre diferentes personas. Estos síntomas pueden ser muy similares a los que se experimentan tras un susto o amenaza externa. Es como si esta respuesta corporal se hubiera hecho muy sensible, saltando la señal de alarma de forma automática en situaciones normales y no peligrosas.

La Asociación Psiquiátrica Americana en su última clasificación sugiere que para su diagnóstico deben recogerse cuatro o más de entre un listado de síntomas (si se presentan menos de cuatro síntomas se denominan «crisis sintomáticas limitadas»).

  • 1.- Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
  • 2.- Sudoración.
  • 3.- Temblores o sacudidas.
  • 4.- Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • 5.- Sensación de atragantarse.
  • 6.- Opresión o malestar torácico.
  • 7.- Nauseas o molestias abdominales.
  • 8.- Inestabilidad, mareo o desmayo.
  • 9.- Sensación de que el mundo de alrededor ha cambiado o es irreal en algún sentido, o de que la persona se encuentra como separada de sí misma.
  • 10.- Miedo a perder el control o volverse loco.
  • 11.- Miedo a morir.
  • 12.- Sensación de entumecimiento u hormigueo en diversas partes del cuerpo.
  • 13.- Escalofríos o sofocos.

Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM – IV)

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud, en su Décima Clasificación Internacional de las enfermedades, describe la crisis de pánico o «ansiedad episódica paroxística» como:

  1. Un episodio puntual de temor o de malestar.
  2. Se inicia bruscamente.
  3. Alcanza su máxima intensidad en pocos segundos y dura algunos minutos.
  4. Deben hallarse presentes por lo menos cuatro de los síntomas listados a continuación, uno de los cuales debe ser de los grupos «A» a «D»:

Síntomas autonómicos

  1. a) Palpitaciones o golpeo del corazón o ritmo cardíaco acelerado.
  2. b) Escalofríos.
  3. c) Temblores o sacudidas.
  4. d) Sequedad de boca (no debida a medicación o deshidratación).

Síntomas relacionados con el pecho o abdomen

  1. e) Dificultad para respirar.
  2. f) Sensación de ahogo.
  3. g) Dolor o malestar en el pecho.
  4. h) Náusea o malestar abdominal (p.e. estómago revuelto).

Síntomas relacionados con el estado mental

  1. i) Sensación de mareo, inestabilidad o desvanecimiento.
  2. j) Sensación de irrealidad (desrealización), o de sentirse fuera de la situación (despersonalización)
  3. k) Sensación de ir a perder el control, de volverse loco o de ir a perder el conocimiento.
  4. l) Miedo a morir.

Síntomas generales

  1. m) Oleadas de calor o escalofríos.
  2. n) Adormecimiento o sensación de hormigueo.

Clasificación Internacional de Enfermedades. 10ª Revisión.

A pesar de que para hacer un diagnóstico de crisis de ansiedad suele ser suficiente un relativamente pequeño número de síntomas de las reducidas listas anteriores, en la práctica la variabilidad y diversidad de estos síntomas es mucho mayor, pudiendo afectar y alterar un gran número de sistemas corporales, lo que llega a confundir aún más a la persona que lo sufre.

Resumiendo, la crisis suele comenzar de forma brusca, alcanzando su máxima intensidad a los diez minutos o menos. No necesariamente debe existir una situación amenazante o un desencadenante claro, pudiendo encontrarse la persona más o menos tranquila en los momentos previos o incluso dormida. Además de aparecer algunos de los síntomas corporales de los listados anteriores y que varían de persona a persona, este estado va acompañado de una intensa sensación de peligro, muerte inminente y la imperiosa necesidad de pedir ayuda o escapar.

En general las personas que sufren una crisis de angustia la describen como un miedo intenso, con sensación de estar a punto de morir o sufrir un infarto o «derrame» cerebral, o bien perder el control o «volverse loco». Esta sensación, acompañada de los síntomas corporales que a veces son de gran intensidad, hacen que la persona tienda a escapar como sea de la situación o lugar donde se encuentra y a veces buscar ayuda médica de urgencia.

Como la crisis llega a su pico máximo aproximadamente a los diez minutos, en caso de acudir a urgencias, cuando llegan al servicio los síntomas se han calmado mucho o han desaparecido, no encontrándose anomalías cuando son explorados. De cualquier forma, no es infrecuente que a pesar de haberse reducido la intensidad de los síntomas la persona quede en un estado de abatimiento, cansancio o desgana que puede durar incluso durante horas hasta que se recupera.

¿QUE ES UNA CRISIS DURANTE EL SUEÑO?

En algunas personas pudiera ocurrir que durante la noche, mientras duermen, se despierten bruscamente con síntomas corporales similares a los que aparecen durante una crisis de pánico, todo ello acompañado de una gran angustia ante el temor a que algo grave les esté pasando.

Hasta el momento, este tipo de cuadros no están bien estudiados, no conociéndose con precisión su frecuencia de aparición entre la población. Las crisis nocturnas no se dan en la totalidad de personas con un trastorno de pánico, oscilando su aparición entre un    4 % a 69 % según diferentes estudios en personas con crisis diurnas y un 2 % de casos con crisis exclusivamente nocturnas.

No todas las interrupciones súbitas y angustiosas del sueño son debidas a una crisis de pánico, pudiendo resultar de interés diferenciar estas de otras patologías como la apnea del sueño (parada u obstrucción respiratoria breve), los terrores nocturnos, las pesadillas, la parálisis del sueño o la epilepsia nocturna. Cuadros todos ellos más o menos fáciles de descartar con una exploración detallada, sobre todo si coexisten crisis diurnas.

Las crisis de pánico nocturnas suelen ocurrir en la primera mitad de la noche, y no suelen asociarse con la fase «del soñar». Algunas investigaciones han descrito que las personas con crisis nocturnas refieren mas crisis durante el día y tienen mas síntomas corporales que las personas con crisis exclusivamente durante el día, aunque la intensidad de los síntomas nocturnos puede ser menor que el nivel alcanzado durante el día. La aparición de crisis nocturnas puede condicionar también conductas de evitación, que en este caso serían temores a ir a la cama o a quedarse dormido.

 

¿QUE ES LA HIPERVENTILACION?

La hiperventilación o ventilación pulmonar excesiva suele aparecer cuando la persona nota determinadas dificultades respiratorias, como puede ser la sensación de no poder aspirar suficiente aire por opresión en el pecho. Esto hace que la persona sienta «hambre de aire», lo que a su vez le motiva a respirar más rápido y profundo, incluso saliendo a la ventana con el ansia de buscar aire fresco.

No tratándose realmente de una necesidad de oxígeno, se introduce una cantidad de aire superior a las necesidades del organismo. Lo que se consigue es eliminar un exceso de anhídrido carbónico (CO2) que provoca una «alcalosis respiratoria» (aumenta el pH de la sangre). De forma fisiológica (normal), este cambio en la composición de la sangre hace que se libere menos oxígeno en los tejidos, entonces el corazón de forma refleja aumenta la potencia y frecuencia de sus latidos. También el lugar desde donde se controla la respiración se ve afectado, al haber menos CO2 se reduce la frecuencia respiratoria y para compensarlo la persona la fuerza voluntariamente, aumentando la sensación de disnea o ahogo. A partir de aquí los síntomas de angustia empeoran, ya que se desencadenan una serie de fenómenos fisiológicos que suelen empezar con entumecimiento u hormigueo en los dedos de ambas manos aunque ocasionalmente también puede afectarse sólo una de ellas. Si la alcalosis persiste esta sensación se va extendiendo también a los dedos de los pies, el resto de los pies, la cara y especialmente la zona alrededor de la boca. menos frecuentemente se pueden producir contracciones musculares e incluso tetania (contracción muscular mantenida), sobre todo en muñecas y tobillos. Junto a lo anterior suele coexistir cierta sensación de atontamiento, así como de presión y agrandamiento de la cabeza. Ni que decir tiene que la aparición de estos síntomas secundarios a la hiperventilación no hacen más que agravar la sensación de pánico de la persona.

Una persona con una crisis de pánico puede correr el riesgo de hiperventilar, con el consiguiente empeoramiento del cuadro, pero también se sabe que personas predispuestas pueden desencadenar la propia crisis si fuerzan su respiración de forma voluntaria.

¿QUE ES EL TRASTORNO DE ANGUSTIA?

También denominado trastorno de pánico o ansiedad paroxística episódica en la clasificación de la Organización Mundial de la Salud. Este trastorno hace referencia a la sucesión de un cierto número de crisis de angustia inesperadas. Además y durante un período de tiempo (por ejemplo, 1 mes), la persona vive atemorizada por la posibilidad de padecer una nueva crisis y sus posibles consecuencias. Todo ello le puede llevar a modificar sus comportamientos habituales, buscando que las crisis no se repitan.

Dependiendo de la clasificación diagnóstica que se utilice este diagnóstico será más o menos frecuente. Por ejemplo, la clasificación americana incluye aquí todos aquellos casos en que se repitan las crisis de pánico, independientemente de que presenten o no agorafobia, mientras que para la OMS sólo recibirán este diagnóstico primario aquellas personas que no la presenten.

 

¿QUE ES LA ANSIEDAD ANTICIPATORIA?

Es un estado secundario tras la presentación de un ataque de pánico y por el que la persona, a pesar de no sufrir un nuevo ataque, vive atemorizada por la posibilidad de que la crisis se repita. Hay personas que pueden desarrollar cierto grado de ansiedad anticipatoria incluso tras una o dos crisis, mientras que otras no llegan a desarrollarla, incluso tras frecuentes crisis.

Alguien la describió muy gráficamente como un estado de «miedo al miedo», que puede ser muy incapacitante y confundirse con un estado de ansiedad generalizada si no se explora la existencia de ataques de pánico previos. El individuo está continuamente pendiente de sus sensaciones corporales, alerta ante posibles señales de aviso que anuncien la inminencia del ataque de pánico. Evidentemente esto genera una importante tensión en las actividades diarias, sometidas a una hipervigilancia continua para evitar verse sorprendido por la crisis.

¿QUE ES LA ANSIEDAD GENERALIZADA?

Aunque el trastorno por ansiedad generalizada requeriría por si mismo un manual similar al presente, únicamente daremos una somera descripción que nos permita hacernos una idea general.

La ansiedad generalizada con cierta frecuencia se asocia al trastorno por angustia, presentando algunas similitudes con la ansiedad anticipatoria, por lo que en ocasiones se llega a confundir con ella. La existencia de crisis de pánico con anterioridad apuntará más hacia la ansiedad anticipatoria, aunque ocasionalmente ambos tipos de ansiedad pueden coexistir a la vez o bien añadirse un trastorno por angustia a cierto nivel de ansiedad generalizada ya existente previamente.

La ansiedad generalizada se presenta de forma continua y no con picos o episodios de crisis. La característica principal es un estado mantenido de tensión y nerviosidad con preocupaciones en torno a situaciones o acontecimientos pronosticados como desfavorables. Temores típicos son los relativos a accidentes, enfermedades, dificultades económicas, laborales o familiares, sin guardar una relación directa con la realidad exterior objetiva ni ser reflejo únicamente del miedo a la aparición de una eventual crisis de angustia o sus consecuencias.

La persona está nerviosa, de mal humor, irritable e insatisfecha. La tensión mantenida puede resentir los músculos generando dolores, sobre todo en espalda, cabeza y cuello. Los dolores de cabeza son relativamente frecuentes en forma de presión, bien en la zona de la nuca o en la parte frontal mientras que otras veces es un dolorimiento continuo de carácter pulsante. Aparecen además síntomas corporales como el aumento de la sudoración, sobre todo en las manos, facilidad para ponerse rojo, sequedad de boca o por el contrario mucha salivación, molestias en la garganta, nauseas, eructos, molestias de estómago, necesidad de orinar con frecuencia, ligera diarrea, temblor y agitación interna.

No es infrecuente que por el estado de hipervigilancia continua la persona presente dificultades de sueño, así como sensación de cansancio y fatigabilidad durante el día. Las alteraciones del apetito pueden oscilar desde su aumento a la disminución, lo mismo que puede observarse en relación al impulso sexual. También las capacidades mentales se resienten, apareciendo con frecuencia dificultades para mantener la atención y concentración lo que favorece la distraibilidad, así como pueden existir algunas dificultades de memoria.

¿QUE SON LAS FOBIAS?

Por fobias se entienden los temores excesivos e irracionales ante situaciones a las que la mayoría de las personas no asustan o en todo caso sólo generan un malestar o incomodidad mínima. Por ejemplo, permanecer un corto período de tiempo en un recinto muy pequeño (ascensor), aunque no sea agradable o cómodo, se soporta con facilidad por la gran mayoría de personas. Sin embargo, puede haber individuos que son incapaces de utilizar un ascensor y que en caso de hacerlo, sufrirán un estado de gran ansiedad que incluso puede llegar al nivel de una crisis de pánico.

Existen infinidad de fobias posibles, en realidad cualquier objeto o situación puede ser motivo de temores fóbicos dependiendo de la persona. Los temores más frecuentes suelen referirse a:

  • Animales. Generalmente con inicio en la infancia.
  • Ambiente. En relación con la naturaleza y fenómenos atmosféricos (tormentas, viento, precipicios, agua…. También suele iniciarse en la infancia.
  • Sangre, inyecciones, daño corporal. Suele darse con mayor frecuencia en algunas familias. Con cierta facilidad se desencadenan reacciones vegetativas que pueden llegar al mareo o desvanecimiento ante la visión de estas circunstancias.
  • Situaciones. Como transporte, túneles, puentes, aviones, ascensores, coches, espacios cerrados.
  • Otros tipos. Como el temor al atragantamiento, vómitos, contraer una enfermedad, a caer si no hay paredes cerca…

La mayoría de las fobias son trastornos circunscritos que no necesariamente tienen que ir asociados a un trastorno de angustia. Dos tipos particulares de fobias son la agorafobia y la fobia social, que se describen a continuación.

 

¿QUE ES LA AGORAFOBIA?

Es el miedo a lugares o situaciones donde escapar puede ser difícil (o embarazoso), o en el caso de presentar alguno de los síntomas de la crisis de ansiedad o similares (diarreas, mareos…) no se puede obtener ayuda inmediata. Aunque a veces la agorafobia puede aparecer sin crisis de ansiedad anteriores, generalmente es posterior a ellas.

De forma típica, la persona comienza a evitar algunas situaciones o lugares temidos, pero al cabo del tiempo puede que esté muy limitado en cuanto al número y lugares donde se encuentra cómodo. Evita así estar solo dentro o fuera de casa, las concentraciones de gente, lugares con mucho ruido o luces, grandes almacenes o comercios, transportes públicos, puentes o ascensores. En el caso de tener que enfrentar alguna de estas situaciones, no lo hace más que sometido a un intenso temor, tranquilizándose algo si se encuentra en compañía de alguien de su confianza o con algo entre las manos como puede ser un carrito. Esta dependencia enfermiza de otras personas puede llegar a generar importantes tensiones añadidas en las relaciones familiares.

 

¿QUE ES LA FOBIA SOCIAL?

El temor a aquellas situaciones de tipo social o público donde la persona puede sentirse observada. No asociándose de forma tan característica como la agorafobia al trastorno de pánico, debe ser diferenciada de esta, ya que, aunque pueden presentarse aspectos similares entre los dos trastornos, resultan básicamente diferentes.

La fobia social se caracteriza por el miedo a ser censurado y el consiguiente bochorno y humillación pública. Son frecuentes la aparición de enrojecimientos de cara, sudor, temblor (por ejemplo, al firmar en público o levantar una taza) y bloqueos del habla. Comer en público puede ser una acción insoportable, tendiendo a buscar mesas o lugares apartados. A diferencia de la agorafobia, se evitan las tiendas pequeñas, mientras que los grandes supermercados no generan dificultades hasta que llega la hora de pagar. También de forma diferencial, las personas cercanas que intentan apoyar o ayudar pueden empeorar la situación.

 

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

El estrés o Síndrome General de Adaptación ( S.G.A.) es una respuesta no específica del cuerpo ante cualquier exigencia de cambio, fuere este agradable o desagradable. Es una respuesta encargada de mantener el equilibrio del organismo.

El estrés en si no es dañino, ya que permite poner en marcha las capacidades de la persona para resolver los distintos problemas que se le presentan, sean estos de índole ambiental o derivados de pensamientos o interpretaciones del individuo.

El estrés se convierte en negativo cuando el nivel de intensidad, la frecuencia o la gravedad del hecho externo o emociones negativas mantienen los síntomas a niveles inadecuados para la salud.

El estrés sano se produce cuando la adaptación a la nueva situación incluye:

  • Valoración del problema.
  • Análisis de alternativas.
  • Toma de decisiones apropiadas.

Cuando, en lugar de encontrar soluciones que mitiguen la incomodidad, ante las situaciones estresantes la persona no toma decisiones adecuadas, se conforma o no valora las consecuencias del problema, éste aumenta de intensidad, se une a otros ya presentes o se repite continuamente, lo cual lleva a la persona a experimentar emociones inadecuadas con las siguientes características: se somatizan, influyen en la conducta, repetitivas, aprendidas, sustitutivas, no adecuadas al estímulo, negativas, influyen en las relaciones con los demás, etc.

El estrés no es ni positivo ni negativo, depende de nosotros, del cómo reaccionamos a él.

¿QUE ES LA DEPRESION?

Existe un relativamente gran número de cuadros que pueden clasificarse bajo el nombre de «depresión». Sin embargo, básicamente podemos decir que es un estado anímico de tristeza mantenida que se acompaña además de otros síntomas corporales variados. La persona deprimida refiere sentimientos de tristeza, pérdida de la capacidad para interesarse o disfrutar de las cosas, disminución de la atención y concentración, pérdida de confianza en si mismo, autorreproches infundados, desesperanza hacia el futuro, pesimismo y visión negativa de la propia vida, además de disminución de su vitalidad y cansancio exagerado, trastornos del sueño, apetito, sexualidad u otras funciones corporales. Estos síntomas pueden variar en intensidad o asociarse a otros dependiendo del tipo de depresión que se trate, de igual forma que pueden ir asociados o no a situaciones o sucesos particulares de la vida de la persona.

A pesar de que a nivel de la calle generalmente llamamos «depresión» a muchos de los estados que afectan psicológicamente a una persona, es muy importante precisar que un trastorno por angustia NO es una depresión, a pesar de que tras la aparición de una crisis la persona pueda sentirse triste o miserable durante unas horas o días. Sin embargo, no es infrecuente que tanto las crisis de ansiedad como la depresión puedan coexistir en la misma persona. Bien porque las limitaciones impuestas por las propias crisis llegan a deprimir al sujeto, o bien por la aparición de crisis en personas ya deprimidas con anterioridad.

En estos casos puede requerirse de tratamiento complementario, pero lo que es muy importante, debe reconocerse que, junto a los temores hacia la aparición de una crisis, el propio estado de ánimo de desesperanza y falta de expectativas de mejoría pueden frenar al individuo en sus esfuerzos hacia la superación del cuadro.

¿QUE SON LAS HABILIDADES SOCIALES?

Capacidad para crear y mantener relaciones sociales eficientes, para expresar verbalmente los propios sentimientos, saber escuchar, y dominar el lenguaje no verbal propio y de los demás. Es también la habilidad para reaccionar sincrónicamente con el otro, para manejar el control efectivo de las relaciones a través del control de las reacciones emocionales.

La sincronización empática (de los estados de ánimo) es uno de los aspectos más interesantes de este componente de la inteligencia emocional, habida cuenta de que determina el que estemos a gusto o a disgusto en una determinada relación interpersonal. Una manifestación externa de la misma es la imitación de gestos y posturas entre los interlocutores: un delator habitual de la sintonía emocional existente.

Según Goleman: “las personas socialmente inteligentes pueden conectar fácilmente con los demás, son diestros en leer sus reacciones y sus sentimientos y también pueden conducir, organizar y resolver los conflictos que aparecen en cualquier interacción humana”. Son ellos los que acaban constituyéndose en líderes naturales, ya que saben expresar los sentimientos colectivos latentes y articularlos para guiar al grupo hacia sus objetivos.

¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD?

Es una técnica o serie de habilidades sociales que nos permite expresar directamente nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y emociones sin agredir a la persona que tenemos enfrente. La práctica de las habilidades sociales conlleva, a medida que se va insistiendo, reconociendo situaciones y aplicando el comportamiento asertivo, posibilitando una sensación de bienestar que provoca un reforzamiento de la autoestima, la confianza y la seguridad en uno mismo.

El concepto de asertividad proviene de la palabra inglesa “ Assert” que significa afirmar, aseverar, sostener una opinión con seguridad y fuerza.

Las personas que tienen una personalidad inhibida no logran expresar ni satisfacer sus necesidades, son prisioneras de su propia ansiedad y viven pendientes de la aprobación de los demás.

La asertividad implica expresar las propias emociones (libertad emocional), es decir expresar adecuadamente estados emocionales positivos y negativos, como así expresar opiniones y defender sus derechos.

Una conducta asertiva es cuando se integran adecuadamente contenido, forma, tiempo y situación.

En su contenido: una conducta es asertiva cuando la persona logra argumentar en defensa de sus derechos o bien cuando logra expresar lo que realmente piensa o siente, su acuerdo o desacuerdo, su agrado o desagrado, su aceptación o rechazo ante una situación determinada. Cuando está siendo asertiva la persona logra expresar el contenido de su mundo interno.

En su forma: una conducta es asertiva cuando es emitida con claridad, con seguridad y firmeza.

En la conducta asertiva el lenguaje no verbal del rostro, del cuerpo y de la voz apoya, realza y enfatiza los contenidos enriqueciendo la comunicación.

Una conducta asertiva expresa las necesidades, ideologías, pensamientos y emociones SIN TRANSGREDIR LOS DERECHOS DE LOS OTROS.

    

¿QUÉ ES LA EMPATÍA?

Consiste básicamente en saber ponerse en el lugar de los demás, sentir dentro de uno mismo lo que los otros están sintiendo.           Si sabemos usarla, obtenemos, especialmente mediante los mensajes no verbales, una información valiosísima para las relaciones interpersonales eficientes.

Los fundamentos de este concepto se encuentran en la autoconsciencia emocional, ya que cuanto más conscientes seamos de nuestras propias emociones, mayor destreza tendremos en la comprensión de los sentimientos ajenos.

La ausencia de autoconsciencia pues, nos lleva a la ausencia de empatía, fenómeno patente en los psicópatas, violadores y pederastas, cuyo mayor problema es la ausencia de sintonía con los sentimientos de sus víctimas.

Esta capacidad nos exige un estado de calma y de receptividad, y por tanto, de ausencia de ruidos emocionales distorsionantes para que las señales sutiles de los sentimientos ajenos sean percibidos por el radar del cerebro emocional.

¿QUÉ ES LA TIMIDEZ?

Ser tímido/a significa no poder decir lo que queremos cuando queremos, o no atreverse a hacer algunas actividades que deseamos por sentirse atemorizado/a o molesto/a ante las personas.

Existen varias formas de timidez:

  • No atreverse a decir o hacer algo en muchas situaciones de la vida, ej.: rechazar una propuesta que no nos conviene, preguntar algo a una persona por la calle, reclamar algún derecho, llamar por teléfono, pedir algo cuando se necesita, iniciar conversaciones con desconocidos, etc.
  • No atreverse a hacer algo muy concreto en un área de la vida: es la persona que se siente bien en general menos cuando se encuentra ante una persona autoritaria y no sabe cómo reaccionar, o ante un grupo de más de 5 personas, etc.
  • No siempre la persona tímida es la que duda, la que no se atreve, la que parece insignificante, etc. La timidez puede estar presente en personas que aparentemente muestran una conducta de superioridad hacia los demás, y ello no es más que un temor que sienten hacia la gente y como defensa adoptan la postura contraria.

La deficiente comunicación con los demás conlleva a menudo problemas de aislamiento, depresión, nerviosismo y síntomas psicosomáticos (acidez de estómago, cefaleas, taquicardias, etc.). El hecho de aprender nuevas formas de relacionarse con los demás y de observar de qué manera uno/a mismo/a está fallando en la comunicación y cambiarla, hace que se reduzca el nivel de tensión y por consiguiente muchos de los problemas asociados.

 

¿QUÉ ES LA IRA?

La ira es la tendencia a exagerar la importancia de las cosas, a ser muy exigente con personas y situaciones, aspecto que provoca reacciones fisiológicas como tensión muscular. No es que no sea importante el motivo que provoca nuestra reacción. Sí lo es. Todos respondemos a las provocaciones o frustraciones, pero con mayor o menor intensidad. Y es precisamente esa parte que se añade de más (exagerada) la que se denomina ira y la que puede convertirse en una tendencia nada adaptativa.

 

¿QUE ES EL AUTOCONTROL?

Vamos a tratar cuáles son las ideas irracionales que hacen que el ser humano pierda el autocontrol y cómo evitar caer en ellas. Después, vamos a presentar una parte de usted que suele ser una gran desconocida: su mente. Conociéndola, logrará conocer mejor la de los demás, y conociendo la de los demás, tener un buen punto de apoyo para hacer palanca en la dirección que le interese.

Para afinar más nuestra mente, se expondrán los fundamentos de la concentración proponiendo unos sencillos ejercicios (en apariencia). También se tratarán unas elementales técnicas de relajación y respiración.

El autocontrol emocional es la capacidad que nos permite controlar a nosotros mismos nuestras emociones y no que estas nos controlen a nosotros, sacándonos la posibilidad de elegir lo que queremos sentir en cada momento de nuestra vida.

Nosotros somos los actores o hacedores de nuestra vida ya que de las pequeñas y grandes elecciones depende nuestra existencia; tenemos la importante posibilidad de hacer feliz o no nuestra vida, a pesar de los acontecimientos externos.

Esos acontecimientos no son los que manejan nuestra vida, sino nosotros mismos, como sujetos activos manejamos nuestra felicidad dependiendo de la interpretación que hacemos de ellos.

Somos lo que pensamos y si aprendemos a controlar nuestros pensamientos también así podremos controlar nuestras emociones.

El sentimiento lo podemos definir como una reacción física a un pensamiento. Si no tuviéramos cerebro no sentiríamos. Con algunas lesiones en el cerebro no se siente ni el dolor físico. Todas las sensaciones llegan precedidas por un pensamiento y sin la función del cerebro no se pueden experimentar sensaciones. Si se controlan los pensamientos…y las sensaciones y sentimientos vienen de los pensamientos, entonces ya se es capaz de tener un autocontrol emocional.

Todos tenemos derecho a hacer, pensar y sentir lo que queremos, siempre y cuando no perjudiquemos a nadie.

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?

La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía personal y de nuestra capacidad. Es, por tanto, la suma de la autoconfianza, el sentimiento de la propia competencia y el respeto y consideración que nos tenemos a nosotros mismos.

La autoestima se basa en la ingente cantidad y variedad de pensamientos, sentimientos, experiencias, vivencias y sensaciones que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra existencia, pero especialmente durante las primeras etapas de la vida: infancia y adolescencia.

Ese conglomerado de sentimientos, creencias, experiencias y evaluaciones se canalizan hacia un concepto elevado y firme sobre nuestra propia valía o, por el contrario, cristalizan en una línea de inutilidad, desconfianza en sí mismo, indefensión y percepción negativa de la propia realidad existencial.

¿Por qué es tan importante la autoestima?

Porque afecta a todas las facetas de nuestra vida y a todos nos es imprescindible, independientemente de nuestra edad, sexo, condición, nivel cultural, profesión u objetivos que nos hayamos marcado para el futuro.

Alguien ha dicho que la autoestima es para el hombre lo mismo que el motor para un automóvil. La fuente donde beben las cualidades más relevantes, positivas y determinantes de una personalidad fuerte, sana, equilibrada y madura en la autoestima elevada. Es claro que si no se satisface en el ser humano la necesidad de autovaloración, tampoco se satisfarán otras necesidades. Quien se siente a gusto consigo mismo suele sentirse bien en la vida, desarrollar todo su potencial y creatividad y afrontar responsablemente y con eficacia los retos que se le planteen.

¿QUE ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Realmente existen dos formas básicas de conocimiento interactivas en la construcción de nuestra vida mental, articuladas mediante dos mentes, una que piensa y otra que siente.

La eficiencia se mide, más que por el conocimiento que tengamos del entorno, por la forma en que operamos sobre él. Van a ser los afectos los que jueguen un papel determinante de éxito o fracaso en el comportamiento inteligente.

A mediados de los ochenta fue desarrollándose un famoso programa de investigación en la Universidad de Tufls: Programa Spectrum, dedicado al cultivo de los diferentes tipos de inteligencia. Los investigadores pusieron especial interés en el análisis de dos de ellas: la inteligencia intrapersonal y la interpersonal.

H Gardner, Jefe del equipo de investigación, definió la inteligencia interpersonal como “la capacidad de discernir y responder apropiadamente a los estados de ánimo, temperamentos, motivaciones y deseos de las demás personas”, mientras que la inteligencia intrapersonal la definió como “la capacidad de establecer contacto con los propios sentimientos, discernir entre ellos y aprovechar este conocimiento para orientar nuestra conducta”.

Fueron P. Salovey y su colega J. Mayer, los que integraron ambos tipos de inteligencia con el término único de Inteligencia Emocional, la cual definen como “un subconjunto de la inteligencia social que comprende la capacidad de controlar los sentimientos y emociones propios, así como los de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestras acciones”.

En Octubre de 1.995 David Goleman, psicólogo de la Universidad de Hardvard y periodista científico del New York Times, lanzó al mercado su obra “Inteligencia Emocional”, best-seller de éxito mundial.

En él destaca el análisis riguroso de las investigaciones realizadas en este campo, tanto a nivel conductual, como neurofisiológico y la trascendencia que tiene en nuestras vidas, además de diseñar estrategias adecuadas para su aprendizaje y práctica.

Goleman nos viene a decir que las personas desarrolladas emocionalmente, disfrutan de una situación más ventajosa en todos los órdenes de la vida; suelen sentirse más satisfechas, son más eficientes y más capaces de dominar los hábitos mentales que determinan la productividad.

PROBLEMAS SEXUALES

Cuando una pareja pide, por este tema, ayuda y anteriormente han tenido unas relaciones sexuales satisfactorias hay que contemplar los errores en los que suelen caer:

  • Comenzar siempre igual con respecto a la situación.
  • Siempre lo propone el mismo miembro de la pareja y además siempre igual.
  • Toda la relación se desarrolla más o menos igual, sin ningún cambio.
  • Siempre con la finalidad del coito o por lo menos del orgasmo. No hay nunca juego amoroso, por el propio juego amoroso.
  • Suelen eludir los temas de la sexualidad.
  • Eliminan el sentido del humor en la comunicación.
  • Falta de imaginación y de sorprender a la otra persona.
  • Separan la afectividad de las relaciones sexuales.
  • Dejan pasar demasiado tiempo de una relación sexual a otra.

Para eliminar algunos de los efectos de la rutina se utilizan pautas de tratamiento muy estructuradas, como la “focalización sensorial“,  que han demostrado su eficacia en el tratamiento de la sexualidad.

PROBLEMAS DE PAREJA

Los problemas surgen cuando cualquiera de los dos quiere cambios en el otro que considera necesarios, lo sean o no.

Se emplean estrategias positivas, pero si las positivas no funcionan se van incrementando los niveles de coerción, a partir de entonces ya hemos aprendido cual es el camino y empezamos en el punto que nos fue eficaz y a partir de ahí subimos lo necesario para conseguir lo que queremos del otro.

Para hacer que nuestra pareja cambie solemos utilizar las siguientes estrategias:

  • Guardar silencio y poner un gesto de desaprobación cuando el otro hace algo que nos molesta, no lo decimos abiertamente, sino que lo hacemos saber por medios indirectos.
  • Desarrollar una capacidad superficial de comunicación para resolver los conflictos. Tenemos que hablar del problema en el momento y con claridad.
  • Utilización de métodos coercitivos: Mediante gritos, lloros, retirada de la palabra, intercambio de castigos recíprocos cada vez más intensos y frecuentes. Los problemas se hablan en el momento que se producen. Si uno de los cónyuges se encuentra muy ansioso, hacer “tiempo fuera”, pero hablarlo en cuanto se encuentre bien.

El proceso de comunicación es complejo y las etapas incluyen: expresar gratificaciones, agradecer gratificaciones, pedir gratificaciones, expresión directa de sentimientos negativos, empatía, comunicación sexual, saber enfrentarse a la hostilidad inesperada y al constante mal humor.

Cada uno de estos tipos de comunicación puede enseñarse a través de los principios del aprendizaje social y de las técnicas de eficacia personal usando un programa de entrenamiento altamente estructurado, para incrementar la satisfacción marital en la pareja.

QUÉ ES LA HIPOCONDRÍA

la hipocondría se define por la presencia, durante seis meses o más, de una preocupación generalizada y no delirante, con temor a llegar a tener (o la idea de que se tiene) una enfermedad grave basada en la interpretación errónea de los síntomas corporales. Esta preocupación produce un sufrimiento y una disfunción significativos en la propia vida y no puede explicarse por la presencia de otro trastorno psiquiátrica a médica, y un subconjunto de personas con hipocondría tiene una percepción escasa de la presencia de este trastorno.

Se ha descripto un tipo de Hipocondría Secundaria (es decir, que se desarrolla en el contexto de otro trastorno psiquiátrico del Eje 1, un nivel de estrés importante o un trastorno médico).

La estrategia básica del tratamiento es intentar conseguir la confianza del paciente, y cambiar el centro de la atención desde la búsqueda de una enfermedad médica inexistente a la aceptación de las raíces psicológicas de su problema.

Los programas de terapia cognitiva para la hipocondría están basados en un modelo en que tal enfermedad se constituye en un trastorno de la percepción y cognición en que las sensaciones físicas se perciben como anormalmente intensas y se atribuyen a una enfermedad grave.

Varios estudios demuestran que la terapia cognitiva fue tan efectiva como la exposición prevención de respuesta al tratamiento de la hipocondría.