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Todo lo que nos ocurre tiene aspectos positivos y negativos. La razón de nuestra infelicidad radica en que nos fijamos más en lo negativo que en lo positivo.

El pensamiento positivo nos ayuda a movernos mejor en la vida y, en una palabra, a ser más felices. Nos ayuda a manejar nuestras emociones, respetándolas y valorándolas, pero permitiendo que seamos nosotros los que las guiamos y no ellas a nosotros.

Otra dimensión del pensamiento positivo es la que trasciende la pura individualidad. No somos individuos aislados, sino que formamos parte de los sistemas, en los que influimos y nos influyen.

Las características del pensamiento positivo serían las siguientes:

  • Se centra en lo positivo: De las múltiples facetas que tiene la realidad se fija en aquéllas que le pueden ayudar a sentirse mejor y a conseguir sus metas en esta vida.
  • Visionario: Sabe que los objetivos se logran más fácilmente si se tiene una visión muy clara de los mismos. Por ejemplo, en el mundo de la empresa se habla de la visión de la empresa y del líder visionario. Se acentúa la idea de que el auténtico líder tiene que generar y comunicar una visión sintética de la empresa, que resulte motivadora.
  • Valora los sentimientos, las emociones y los mensajes corporales: A diferencia de los otros tipos de pensamiento que se apoyan mucho en lo intelectual, el pensamiento positivo valora todos los elementos de la personalidad: emociones, sentimientos y los aspectos corporales. Nuestro cuerpo, como organismo total, es uno de los elementos de nuestra conciencia y por lo tanto también conviene prestarle atención.
  • No juzga: Le interesa más comprender que juzgar. Antes de emitir juicios, escucha. No se precipita. Considera que las opiniones son relativas y no se esfuerza en imponer la suya a los demás.
  • Abierto a otras formas de conocimiento y de realidad: No desprecia ninguna forma de conocimiento. Utiliza otros tipos de pensamiento. Además está abierto a otras formas de conocimiento, sea intuitivo o de otro orden. Está abierto a otras formas posibles de realidad, que no se captan directamente por los sentidos.
  • Es responsable: Sabe que cada uno es responsable de sus propios actos, aunque esté muy influido o mediatizado por las situaciones y las estructuras. Responsable quiere decir que asume las consecuencias de sus acciones u omisiones. Es decir, no “echa balones fuera”.

 

Errores habituales del Pensamiento Positivo

Los errores fundamentales de pensamiento provienen de lo que algunos autores, especialistas en el tema, llaman la “trampa de la inteligencia” que consiste en:

  • Las personas inteligentes pueden justificar prácticamente cualquier punto de vista: Cuanto mejor elaborado esté el razonamiento, menos necesidad hay de explorar la situación y contrastarla con otras opiniones o datos. Una persona así puede quedar prisionera en sus propios puntos de vista.
  • Sienten la necesidad de tener siempre la razón: La autoimagen y el estatus de una persona dependen, en muchos entornos sociales, de su grado de inteligencia. Es difícil, profundizar en la búsqueda de la verdad, aceptar errores, o encontrar soluciones que pueden ser consideradas “incómodas”.
  • El uso crítico suele producir una satisfacción más inmediata que el uso constructivo: Al demostrar que estoy de acuerdo con otro, mi papel parece superfluo y subordinado. Si propongo una idea “estoy en manos” de los que la tengan que juzgar. Si critico, sin embargo, parece que yo controlo la situación.
  • Prefieren la seguridad del pensamiento reactivo a la del pensamiento creativo: En el pensamiento reactivo se reacciona ante los datos que a uno le entregan (de la misma forma que se reacciona ante un crucigrama),mientras que en el pensamiento creativo, hay que crear el contexto, los conceptos, los objetivos.
  • La rapidez de pensamiento: Muy útil para muchas cosas de la vida, pero también supone un riesgo: saltar a conclusiones a partir de muy pocos datos. Una mente más lenta puede, paso a paso, llegar a conclusiones más apropiadas.

El pensamiento contrario al pensamiento positivo es el pensamiento deformado o pensamiento negativo.

El pensamiento negativo o deformado es más aceptado socialmente ya que en el ser humano predomina como estrategia de defensa la creencia en las conclusiones más catastrofistas.

Es importante matizar la distinción entre pensamiento positivo y pensamiento optimista, ya que éste último también es considerado como pensamiento deformado, porque de igual forma que el pensamiento negativo también filtra de la realidad sólo aquellos aspectos que le interesan, en este caso los positivos.

POSITIVO Se centra en lo positivo Visionario Valora los sentimientos, las emociones y los mensajes corporales No juzga Abierto a otras formas de conocimiento y de realidad Responsableo va aquí

DEFORMADO. Filtra la realidad, y se queda con lo que tiene de negativo Pragmático Racionalista aparente Se erige en juez máximo Materialista Culpabilidad

 

Sesgos del pensamiento

 

Sesgo de representatividad

Para entender los efectos de este sesgo sobre el pensamiento analicemos detenidamente el siguiente ejemplo.

Descripción Datos: Los estudiantes de Bellas Artes, son poco numerosos y se distinguen por una vestimenta informal, sin embargo, los estudiantes de Derecho, muy numerosos, suelen vestir de manera más formal.

Tú eres un profesor encargado de las becas para estudiar en el extranjero y llega a tu oficina un estudiante con el pelo largo, zapatillas de deporte, camiseta de tirantes y mochila. ¿Pensarías que es un estudiante de Bellas Artes o, por el contrario, creerías que el chico estudia Derecho?

– Estudiantes de Bellas Artes matriculados: 1000. Visten de manera informal: 75%

– Estudiantes de Derecho matriculados:4000. Visten de manera informal: 20%

La mayor parte de la gente contesta que era un estudiante de Bellas Artes la primera vez que se les formula la pregunta.

La respuesta está en el sesgo de representatividad, según el cual, tenemos una idea previa en nuestra cabeza acerca del “típico estudiante de Bellas Artes”, y nos dejamos llevar por esta idea sin tener en cuenta otras posibles alternativas en base a la información que se nos proporciona.

 

El sesgo retrospectivo

Este sesgo está relacionado con nuestra memoria, y se refiere tendencia a modificar nuestro opinión en función de los sucesos, es decir, a acomodar nuestro criterio a la realidad aunque anteriormente hayamos pensado de otra forma.

Ejemplo: Cuando un compañero se equivocase dice que no se ha dado cuenta de algo cuando “estaba claro”, cuando “era evidente lo que iba a suceder”. Este tipo de juicios se realizan tras saber los resultados, lo que ha sucedido efectivamente. Seguramente, si hubiéramos estado en el lugar de nuestro compañero tampoco nos habríamos dado cuenta.

 

Pensamiento de grupo

Este sesgo se da cuando tratamos de solucionar problemas dentro de un grupo y se da especialmente en:

– Grupos de pequeño tamaño, muy cohesivos, con poca experiencia en procedimientos metódicos de toma de decisiones, regentados por un líder directivo, con baja disposición para encontrar alternativas distintas.

En los grupos que poseen las características mencionadas se produce este sesgo que denominamos pensamiento de grupo. Se caracteriza por las siguientes peculiaridades cuando el grupo ha de tomar una decisión:

– Excesivo optimismo: El grupo, en su conjunto, tiene la sensación de que todo va a salir bien, sea cual sea la decisión que tomen. Infravaloran las posibilidades de fracaso, es decir, las consideran insignificantes, mientras que exageran las posibilidades de alcanzar el éxito.

Ilusión de invulnerabilidad u omnipotencia: Esta ilusión es compartida por todos o casi todos los miembros del grupo. Fomenta un optimismo excesivo y provoca la asunción de grandes riesgos. No consideran que haya dificultades insalvables. Existe una confianza sin límites en la capacidad del grupo.

– Rechazo de ideas diferentes: Cuando algún miembro sugiere alguna idea que se distancia de los estereotipos, objetivos o ideales que tiene el grupo, es inmediatamente obligado a retractarse de sus ideas y presionado para no ser considerado un traidor.

Autocensura: Las personas que integran el grupo se autocensuran cuando tienen ideas que difieren de las que se suponen “esperadas” o “correctas” dentro del equipo.

Ilusión de unanimidad: Se trata de grupos muy absorbentes con un líder muy directivo que apela continuamente al deseo de unanimidad dentro del grupo. Se tiene el pensamiento de que las decisiones dentro del equipo siempre han sido unánimes y, por tanto, la alternativa elegida en cualquier caso seguirá siendo por acuerdo de todos los miembros. Apenas se escuchan críticas, pegas o propuestas claramente contrarias.

Seguidamente enumeramos las principales consecuencias de este fenómeno:

– El número de objetivos propuestos es menor.

– El número de alternativas generadas es menor.

– Las alternativas generadas como posibles soluciones son muy homogéneas, por tanto, se descartan opciones que quizá fuesen interesantes.

– No hay ocasión para argumentar por qué se descartan aquellas alternativas que ni siquiera se mencionan.

– Se producen fallos en la evaluación del riesgo.

 

Soluciones para evitar el pensamiento de grupo:

– Alertar a los miembros del grupo de la existencia del pensamiento de grupo.

– Procurar que el líder se mantenga imparcial.

– Fomentar un clima adecuado para exponer los objetivos y alternativas de todos los miembros.

– Hacer que uno de los participantes asuma el papel de abogado del diablo.

– Prestar atención a las personas que muestren desacuerdo.