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Existen muchas personas a las que les cuesta diferenciar entre crítica y retroalimentación.

No sólo no aceptan las aportaciones de los demás, sino que tampoco aceptan que los demás puedan realizar cualquier valoración sobre sus desempeños.

Solemos decir: “mi crítica es positiva, es para que te superes, para que mejores”, en contraposición a la crítica negativa, la que realizamos para hacer daño a la otra persona. Sin embargo, la crítica positiva también recibe el nombre de feedback o retroalimentación.

 

¿En qué se diferencian la crítica positiva de la negativa?

La crítica negativa se dirige a la persona, a la identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir “eres tonto”, que decir “has hecho una tontería”. En el primer caso implicamos a toda la persona, mientras que en el segundo caso estamos hablando de una conducta determinada.

La crítica negativa busca culpabilizar, mientras que el feedback quiere encontrar soluciones. No es lo mismo decir “arrepiéntete de lo que has hecho, de las consecuencias de tus actos”, que decir “¿qué puedes aprender de tu error?, ¿cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez?”.

La crítica negativa es general, mientras que la retroalimentación es concreta, específica. La crítica negativa utiliza generalizaciones (“lo has hecho todo mal”), mientras que el feedback es muy específico (“eso en concreto que has hecho no me ha gustado”)

La crítica negativa se centra en el pasado, mientras que la crítica positiva se centra en el futuro. No importa lo que pasó, lo que nos importa es cómo nos va a servir esto en el futuro.

Las críticas negativas no sólo se realizan de una persona a otra. También hacemos críticas negativas dentro de nosotros mismos. El diálogo interno negativo, sumamente crítico, puede bloquear a muchas personas, al igual que puede motivarlo, si es positivo. La mejor manera de realizar siempre críticas positivas consiste en hacernos la siguiente pregunta: ¿Cómo puedo ayudarle a esa persona (o cómo me puedo ayudarme a mí mismo) a mejorar lo que se ha hecho hasta ahora?.

A la crítica constructiva y positiva se le otorga la virtud de proporcionar una oportunidad para el cambio y el aprendizaje.

Tenemos derecho a pedir cambios y también tenemos derecho a negarnos a cambiar (los demás también tienen este derecho).

La crítica constructiva es una poderosa habilidad para mejorar el comportamiento personal y de las organizaciones. Se centra en las posibilidades de cambio y aprendizaje.

Nadie es perfecto, todos somos capaces de cambiar y mejorar nuestro comportamiento en la relación con los demás y también en las relaciones laborales. Por ello, la crítica constructiva es una habilidad de comunicación poderosa para mejorar el comportamiento personal y de las organizaciones.

Transmite información útil para el cambio, se centra más en las posibilidades de cambio y de mejora del comportamiento que en “pillar” al otro en fallos. Es decir, en lugar de deteriorar las relaciones interpersonales, con acusaciones, pretende incluso mejorarlas.

 

Elementos que definen la Habilidad de Hacer Críticas:

1-Marco mis OBJETIVOS

2-Elijo el MOMENTO adecuado

3-DESCRIBO la situación y/o conducta a criticar, evitando entrar en descalificaciones personales.

4-EXPRESO mis sentimientos con MENSAJE “YO”.

5-SUGIERO cambios con MENSAJE “YO”.

6-Anticipo las CONSECUENCIAS BENEFICIOSAS.

7-Pido opinión e intercambiamos información y posibilidades.

8.-Ofrezco AYUDA.

9-REFUERZO la aceptación de la crítica.

10-REFUERZO el cambio operado.